


Siglos de intervención humana sobre el medio natural, en especial desde la romanización hasta nuestros días, han provocado cambios sustanciales en el territorio y el paisaje de la mano de las progresivas roturaciones y de la imparable extensión de la agricultura y la ganadería. Ello ha traído como consecuencia que en el marco de la campiña, los espacios forestales se fueran fragmentando, alterando y reduciendo hasta llegar, casi, a desaparecer.

Pese a todo, aún se conservan reductos de vegetación, “oasis” forestales, que como auténticos “bosques-isla” permanecen a duras penas entre el “mar” de terrenos agrícolas de nuestras


Los bosques-isla, aunque reducidos a su mínima expresión, juegan un papel ecológico fundamental al actuar como reservas y refugio de la vegetación natural, la flora y la fauna silvestre de nuestro territorio, de cuyo antiguo esplendor son fieles testigos. Junto a ello, aportan a los paisajes tantas veces monótonos de los cultivos agrícolas y a la uniformidad de los horizontes de sembrados, una vistosa diversidad, variedad y contraste de formas y colores que los enriquecen y los hacen más atractivos.
Los bosques-isla de la campiña de Jerez.

Una primera catalogación y estudio de los mismos se llevó a cabo con la publicación en 2001 de un estudio de gran interés que vio la luz también en formato libro: “Bosques-isla de la provincia de Cádiz” (1). En él se da cuenta de un primer inventario de estos espacios naturales, que representan auténticas “islas de vegetación rodeadas de un medio hostil y diferente, son restos interesantes de ecosistemas pretéritos que preservan en su interior las condiciones para la supervivencia de especies animales y vegetales que de otra forma ya habrían desaparecido. Su valor además se incrementa al poder servir de nexos de unión o corredores, junto con los

Este estudio llevado a cabo por los investigadores Carola Pérez Porras, Guillermo Ceballos y Abelardo Aparicio, aporta interesantes datos sobre 159 enclaves pertenecientes a 18 municipios de la provincia que comparten el territorio de las campiñas. De ellos, los


En el término municipal de Jerez se catalogaron 30 bosques-isla entre los que encontramos una variada selección de las distintas formaciones forestales. Los más representados son los pinares, de los que han sido incluidos 14 enclaves en la campiña, seguidos de los alcornocales (6) y los acebuchales (4).
Pinares y alcornocales.



Muy llamativos son también los pinares del Cerro de la Harina y de Cabeza de Santa María, en Torrecera, ambos sobre cerros de margas y yesos triásicos. El primero de ellos, en Torrecera la Vieja, despunta junto al Guadalete. El segundo, en las proximidades del cortijo del mismo nombre, sobresale entre olivares junto al arroyo Salado de Paterna en el Valle de Los Arquillos.

En todos ellos la especie dominante es el pino carrasco, al igual que sucede en el pinar que crece en torno a la Potabilizadora de Cuartillos, donde también están presentes ejemplares de pino piñonero. En el parque periurbano de La Suara, hay también pinarillos de P. pinea, como en los llanos de Malabrigo y Los Isletes, próximos a aquél.

En estos parajes encontramos uno de los pinares de mayor interés y extensión de la campiña, el de La Guita, con una superficie de casi 30 Ha, donde el pino piñonero se mezcla con encinas y alcornoques.

Próximo a él están los pinares del Montecillo y el del Cerrado de Malabrigo, donde crecen estas mismas especies.



Los alcornocales, tan abundantes en la zona de los Montes de Propios, apenas forman masas puras en el territorio campiñés que puedan ser consideradas bosques-isla. Con todo destacan algunas manchas importantes, como las de Berlanguilla, donde se conservan varios bosquetes de alcornoques rodeados de cultivos de algarrobos. En los alrededores del cruce de la antigua Venta San Miguel, en la zona conocida como El Chaparrito, podemos encontrar también otros tres pequeños alcornocales catalogados.

Acebuchales y encinares.


De menores dimensiones son los acebuchales de Torrecera o de Gigonza, donde en las proximidades del Castillo y de los antiguos Baños, se forman también masas forestales de gran densidad, como sucede en los Cejos del Inglés.

Este último acebuchal se extiende en los cerros próximos a la Laguna de Medina presentando laderas donde el bosque se encuentra muy desarrollado, tal como puede verse desde las proximidades de la Ermita de la Ina o del Puente de las Carretas.

De gran interés es también el bosque-isla de acebuches que crece en el Cerro del León, a orillas del Guadalete y junto a la barriada rural del Palomar de Zurita. Aunque no figura en el catálogo provincial, presenta árboles de gran tamaño y es una formación sobreviviente de los desmontes que en sus alrededores se produjeron con la extracción de gravas y arenas.

Los encinares ocuparon tiempo atrás grandes espacios en la campiña que se fueron aclarando con el paso de los siglos para su transformación en dehesas, hasta casi desaparecer. El viajero


Con todo, la más sobresaliente de estas formaciones es sin duda el Encinar de Vicos, situado entre la Barca y el Cortijo de Vicos, donde las encinas llegan a formar un hermoso bosque de llanura y en el que encontramos ejemplares centenarios de hermoso porte.
Bosques mixtos y formaciones antrópicas.
Junto a los bosques-isla ya mencionados, donde una especie es predominante sobre las demás, encontramos también otros espacios forestales en la campiña, donde aparecen mezcladas varias



La Suara, de 211 Ha, es un amplio espacio forestal situado en las

En la actualidad La Suara hace las funciones de parque periurbano, sirviendo de zona de ocio a la ciudad de Jerez y a otras poblaciones vecinas.

Algo parecido sucede con el parque de Las Aguilillas, junto a Estella del Marqués, a 5 km de Jerez por la carretera de Cortes. En este bosque-isla, predomina en distintos sectores el pino

Estos pinares, que por su proximidad a la ciudad son un espacio muy utilizado para paseos y comidas familiares, han sido objeto de tratamientos silvícolas de aclareo que pretenden la progresiva eliminación de los eucaliptos y la recuperación de las especies autóctonas.

Bosques-Isla: pequeñas formaciones forestales en el “mar de la campiña, lugares tranquilos en los que pasear y disfrutar de la naturaleza muy cerca de la ciudad.
Para saber más:
(1) Aparicio, A., Pérez, C. y Ceballos, G.: Bosques-isla de la provincia de Cádiz. Junta de Andalucía, Consejería de Medio Ambiente. Jerez, 2001.
(2) Ibídem, p. 15.
(3) J. y A. García Lázaro: Pinos y Pinares, Diario de Jerez, 22 de Febrero de 2017
Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto. Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.
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Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 4/06/2017
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